Madonna hizo su aparición anteayer en la capital hispalense ante (dicen) 50.000 personas. Gentes de diferentes aldeas urbanas se dieron cita en el Estadio de la Cartuja, desde los torerines-pseudopijos hasta la maricona mas emplumada. Los primeros para presumir al día siguiente de haber estado viendo a la señora esta y los segundos para ver como hubiera sido su vida de haberse cumplido su sueño.Me niego a creer que la mayoría de personas homosexuales sean seguidoras de tan macabro insulto a la música. Es más, estoy seguro que la inmensa mayoría prefiere escuchar un solo de guitarra de Bruce Springsteen o un solo de bajo de Lenny kravitz, que ver mover los músculos hormonados de la tipa esta.
La empresa de Madonna es su cuerpo y todo lo que conlleva, y mientras esto aguante la tendremos en el candelero por mucho tiempo. Menos mal que sus canciones no llevan el mismo camino. Eso que ganamos.









